En el momento en que se producen operaciones relacionadas con el transporte de mercancías, existe la figura del transportista, que se dedica a realizar el traslado de los productos y, por consiguiente, es el responsable de la mercancía a su cargo hasta el momento en que realiza la entrega al cliente final.
Índice:
Esto quiere decir que, desde que la mercancía se pone a disposición del porteador o transportista es el encargado de velar por la seguridad de las mercancías e intentar evitar las posibles roturas, averías o pérdidas que pueda sufrir la mercancía.
En el supuesto caso de que esto ocurra y las mercancías se encuentren perdidas o rotas, la empresa del transportista tiene que tener constancia en todo momento de los límites existentes en las indemnizaciones que deben tener lugar en este tipo de situaciones de pérdida o avería. Estos límites se regulan mediante la Ley 15/2009 del contrato de transporte terrestre de mercancías, y en la Orden FOM/1882/2012 a través de la que se aprueban las condiciones generales de contratación de los transportes de mercancías por carretera.
En caso de que la mercancía resulte pérdida el precio a pagar se calcularán en función de los kilos de peso bruto de mercancía perdida y será de un tercio del IPREM/día. Esta cuantía se fijó en 17,93 euros/día a partir del pasado año 2017.
Para realizar el cálculo correspondiente, lo primero que debemos hacer es tener conocimiento de la mercancía objeto del transporte, debido a que la indemnización a percibir nunca podrá superar el valor de las mercancías transportadas.
Pues bien, te estarás preguntando, “¿y cómo calculo el valor de las mercancías?”. Existen dos posibilidades:
Se realiza de esta manera puesto que no podemos hablar de la misma indemnización si perdemos 500 kg de sal que si perdemos 500 kg de cámaras fotográficas. Los precios de cada producto varían en el mercado, por lo que siempre se realiza en función de la mercancía perdida o dañada.
Además, a la hora de realizar cualquier reclamación relacionada con la pérdida o desperfectos de la mercancía, se deben incluir los siguientes documentos administrativos:
En este caso, el cargador o transportista contará con la responsabilidad de indemnizar dichas mercancías dañadas o que carecen del valor que tenían cuando fueron puestas a disposición del mismo. Existen dos posibles situaciones: avería parcial o avería total.
El transportista tendrá que pagar el valor de la mercancía en la recepción, es decir, cuando fue puesta a su disposición para el transporte restado al valor de la mercancía con las averías en el mismo tiempo y lugar.
En este caso, el cargador se verá obligado a indemnizar la pérdida total del valor de las mercancías, la cual no puede exceder de la cuantía a pagar si hubiese existido pérdida total de las mercancías.
Las indemnizaciones por retraso tienen lugar en dos situaciones. En primer lugar, que las mercancías sean entregadas al cliente después del plazo previamente acordado. Y, en segundo lugar, que al no existir un plazo pactado previamente para la entrega de los productos o artículos, se exceda el tiempo razonable que cualquier transportista tardaría en realizar dicha operación.
Cabe destacar que, como en los casos anteriores, la indemnización por retraso nunca podrá superar el precio pagado por el transporte.
A través del artículo 22 de la Ley 15/2009 del 11 de noviembre, del contrato de transporte terrestre de mercancías. En este sentido, el transportista tiene la posibilidad de realizar una reclamación al cargador por la paralización y exigir una indemnización en las situaciones en las que la espera supera las 2 horas hasta que se produce la carga o la descarga de la mercancía.
El plazo establecido para las operaciones de carga y descarga de la mercancía se acuerda en 2 horas desde que el vehículo se pone a disposición del porteador o desde que este llega a su destino final.
Cuando este tiempo se fija mediante una hora exacta para realizar estas operaciones, las dos horas empezarán a contar desde dicha hora prefijada.
El cálculo se realiza en función de los días de paralización que tengamos, por lo que obtendremos dos posibles fórmulas aplicables:
Las horas de paralización se multiplican por la cuantía de cada hora o fracción.
Cada hora o fracción de paralización = IPREM diario multiplicado por dos, es decir, serían 17,93€ x 2= 35,86€.
En esta situación se produce un aumento del 25% de la cuantía que fijada para el primer día de paralización.
Así, cada hora o fracción de paralización = 44,83€.
Aumenta un 50%, aún más que en el caso anterior, por lo que obtendríamos un resultado de 53,79€ en total.
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